A veces, los planes cambian para mejor. La sesión de Lucía fue de las últimas sesiones que hice en el estudio antes de cerrarlo. Debido a las lluvias de marzo, tuvimos que adaptarnos: nos refugiamos bajo techo para crear esos retratos delicados que la familia necesitaba para sus recordatorios.

Pero lo mejor estaba por llegar.

En octubre, nos reencontramos para su sesión en exteriores. Sin la presión de mantener el vestido impecable para el día de la ceremonia, Lucía disfrutó al máximo entre los tonos cálidos y dorados del otoño. Fue el cierre perfecto: una mezcla de elegancia en estudio y libertad total en la naturaleza.

 
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