
Hay sesiones que son especiales por el entorno, otras por la luz... y hay otras que lo son, por encima de todo, por las personas que están delante de la cámara.
La historia de la postboda de María y Álvaro es de esas que te recuerdan por qué me apasiona tanto este trabajo. Aunque ellos ya tenían contratada su boda con otra compañera fotógrafa, tenían muchas ganas de que yo realizara su reportaje de postboda. Cuando dos amigos te confían un momento así, el listón está alto, pero las ganas y la complicidad juegan a tu favor desde el primer minuto.


Primera parada: su hogar
Empezamos la tarde en su casa. Tenía muchísimas ganas de conocerla por fin y no se me ocurre un lugar mejor para comenzar a romper el hielo. Tu hogar es tu refugio, el espacio donde mejor te muestras tal y como eres, y capturar esos primeros momentos en un ambiente tan íntimo y personal le dio un toque muy especial al arranque del reportaje.
Un paseo por la Mérida monumental
De allí nos fuimos a recorrer las calles y la historia de nuestra querida Mérida. Pasear con una pareja de amigos vestida de novios por la zona monumental es siempre una experiencia divertida y llena de anécdotas.Encuadres llenos de historia nos acompañaron durante todo el recorrido:
- El Arco de Trajano, impasible y majestuoso.
- El Puente Romano y la Alcazaba, regalándonos texturas y perspectivas únicas con la luz de la tarde.
Buscamos una fotografía natural, sin poses forzadas, donde lo
principal fuera la complicidad entre ellos dos, sus risas y esa
espontaneidad que solo surge cuando te sientes cómodo y entre
amigos.


El broche de oro: Sauron y el atardecer en el Acueducto de los Milagros
Para el final de la sesión guardamos el plato fuerte. No podía faltar en este día un miembro fundamental de la familia: Sauron, su perro.
Nos trasladamos al Acueducto de los Milagros justo a tiempo para presenciar uno de esos atardeceres mágicos que solo Mérida sabe regalarnos. La luz dorada tiñó los arcos romanos mientras María, Álvaro y Sauron disfrutaban del momento en el césped. Capturar la energía de Sauron jugando y la conexión tan bonita que tienen los tres bajo esa luz fue, sin duda, el momento cumbre de la tarde.María y Álvaro, gracias de corazón por confiar en mí para guardar este recuerdo tan vuestro. Fue un verdadero lujo compartir este rato de risas, confidencias y luz mágica con vosotros y con Sauron.
¿Te gustaría tener un recuerdo así en los rincones más especiales de tu historia? Consulta las fechas disponibles para sesiones de pareja y postboda o escríbeme directamente para empezar a planear la tuya.
